lunes, 20 de diciembre de 2010

El gobierno de EnriquePeña Nieto y la Inseguridad: la disputa de los carteles

“Un político pobre es un pobre político” es la filosofía con la que contrarresta Enrique Peña Nieto.

La formula es sencilla: comprar el tiempo mediático, corromper y corromper, mentir y mentir, aprender de la escuela de Arturo Montiel, y darle todo el poder al político rico, darle todo a la mafia, apoyar a Enrique Peña Nieto, atractivo por su apariencia física a costa de su ineptitud y escasa inteligencia a la hora de gobernar.

Los Goldenboys son los metrosexuales de la política toluqueña. Jovenes preocupados por su apariencia física, formados en univerisdades privadas, frívolos, ajenos a la tradición corporativa del viejo PRI, pragmáticos con sus principios si eso reditúa en sus ambiciones, creyentes en el poder mágico de la farándula para crearse una carisma al mundo del espectáculo. En su practica administrativa y política son híbridos: etilistas, sin sensibilidad frente a los movimientos sociales –como se ha visto en los casos de Atenco y de protestas sociales durante el gobierno de Peña Nieto-; pero con apariencia de ser “sangre joven”, nueva clase política. Son modernos de fachada; conservadores y excluyentes en los hechos.

El joven gobernante representa según los pronósticos, la mejor opción para el retorno del PRI a la presidencia en el 2012, se ha convertido en una gran inversión y no en un proyecto político a beneficio de todos los mexicanos, antes que él, sus antecesores del grupo de Atlacomulco, Carlos Hank Gonzales, Alfredo del Mazo Gonzalez, Emilio Chuayffet y Arturo Montiel pusieron toda su ambición en el inexperto gobernador del Estado de México.

En menos de cuatro años, Peña Nieto se ha convertido en la “mayor inversión” para que el Grupo Atlacomulco y el PRI retornen a la Presidencia de la Republica después de dos gobiernos federales del PAN.

El secreto para que el inexperto candidato a diputado local de 2003 se transformara en el “producto” mercadológico más importante en 2009 radica no sólo en la continuidad de una tradición de negocios, pactos, redes familiares y encubrimientos, si no de los gastos mas ostensibles en medios masivos de comunicación, una inversión publicitaria entre Televisa y TV Azteca con el monopolio político en el Estado de México. La apuesta es a la concentración del gasto y de la publicidad.

El secreto se trata de transformar un gobernante y sus obras en un reality show, perfectamente producido, mezclando su vida privada, creando una verdad aparente, convirtiéndolo en una figura mediática, al grado de colocarlo como una persona de telenovelas, gracias a su relación con Angélica Rivera.

En una entrevista con Sabina Berman y Katia D´Artigues en el programa Shalalá, Peña Nieto afirmo que “el área que nos apoya (las televisoras y el PRI) eligió para que Angélica Rivera fuera la imagen del Estado de México, convirtiendo su relación en una promoción mediática.

Inseguridad, la disputa de los carteles

En julio de 2008, el gobernador del Estado de México y su director de la Policía Ministerial, Víctor Manuel Becerril, presumían que en esa entidad no operaban carteles de la droga, en plena batalla campal por el control de las plazas más codiciadas del país. “Quizá sean grupos que quisieran asentarse, que quisieran venir, pero no tengo la impresión de que haya una situación de crimen organizado en el Estado de México… No creo que tengamos asentados cárteles en el estado ni verdaderos grupos del crimen organizado, aunque si ha habido hechos que tienen vinculación”, reiteró el responsable de la policía investigadora.

Dos meses después se realizaba uno de los hallazgos más escabrosos de la guerra contra el narcotráfico. Los restos de 24 hombres maniatados y con el tiro de gracia aparecieron en un paraje conocido como el Valle del Conejo, entre Ocoyoac y Jalatlalco, en el rumbo de La Marquesa, zona colindante con el DF.

La Procuraduría General de la República, al mando de Eduardo Medina Mora, atrajo la investigación. Las primeras indagatorias filtradas a la prensa apuntaron a que las víctimas eran originarias del poblado de Argelia, en Guerrero, donde 10 días antes se habían registrado enfrentamientos y levantones con un saldo de 40 muertos.

La Agencia de Seguridad Estatal (ASE) especuló que los 24 cuerpos podrían pertenecer a los mismos desaparecidos que fueron levantados en Guerrero. La versión oficial confirmaba lo que se había documentado en las páginas de periódicos locales y en algunos reportajes a nivel nacional: por lo menos, cuatro grandes cárteles de la droga se pelean por el control del trasiego y el narcomenudeo en distintas zonas del Estado de México. Los pelones, originarios de Argelia, Guerrero, son identificados como sicarios del cártel de Sinaloa, encabezado por Joaquín el Chapo Guzmán, que se disputan con los Zetas, brazo armado del cártel del Golfo, y con la Familia, grupo en ascenso que opera en el Bajío y Michoacán, el control de las plazas más redituables del Estado de México.

Una radiografía, difundida en octubre de 2008 en medios locales, señaló que estos tres grandes grupos se habían repartido así el territorio mexiquense:

*La familia michoacana domina el norponiente de la entidad (Huixquilucan, Naucalpan, Tlalnepantla, y Atizapán). Tambien operan en el norte, especialmente en Atlacomulco e Ixtlahuaca, donde han dejado sentir su influencia a través de sobornos y amenazas de secuestro. En la zona central, operan en Xonacatlán, Lerma, Ocoyoac, Tenango, Tenancingo, San Mateo Atenco y Lerma.

*El cártel del Golfo, junto con los Zetas, dominan en la zona metropolitana del Valle de México y su influencia llega hasta el sur de la entidad: Ecatepec, Nezahualcoyotl, Chimalhuacán, Chalco, Valle de Chalco, y los Reyes-La Paz serían sus zonas de mayor influencia. Tambien operan en los municipios sureños de Tegupilco, Tlaltaya, Amatepec, Lluvianosy Sultepec.

*El cártel de Sinaloa, comandado por el Chapo Guzmán junto con los pelones, las zonas más adineradas de Naucalpan, Tlalnepantla, Ecatepec, Toluca, y con incursiones en Tejupilco, municipio colindante con Michoacán, en donde registraron enfrentamientos con los Zetas.

Para finales de 2008, el número de ejecuciones registradas en el Estado de México se había elevado a 316, la gran mayoría, 260, ocurridas en los municipios conurbados con el Distrito Federal.

Ante el elevado número de policías ejecutados en su entidad, Peña Nieto admitió que era posible la infiltración del narcotráfico entre los cuerpos de seguridad estatales: “No puedo afirmar categóricamente, pero no descartamos que las corporaciones policiacas en todos los órdenes, tanto estatal como municipal, pudieran en algún momento, algunos elementos, verse coartados o infiltrado por el crimen organizado.

El Edomex, según los registros de la PGR, ocupó en 2008 el sexto lugar en ejecuciones. La violencia se acrecentó a raíz de la ruptura entre el grupo de los Beltrán Leyva, que contratan los servicios de los Pelones, y el cártel controlado por el Chapo Guzmán. El delegado de la PGR en la entidad, Pedro Guevara Pérez, declaró el 31 de marzo de 2009 que tan sólo en los últimos ocho meses se detuvieron a 12 bandas criminales en el Estado de México, ligadas con la Familia, los Zetas, los Pelones, o el Chapo Guzmán.

Las explicaciones más comentadas entre los conocedores del crimen organizado por la ola de violencia fue que “las plazas” fueron vendidas más de una vez por los responsables de la seguridad pública. La Familia aliada en algunas zonas con los Zetas, intenta apropiarse de los municipios conurbados al Distrito Federal, que ya habían sido “asignados” a los Beltran Leyva, considerados como los verdaderos amos y señores del narcotráfico en el Estado de México. El director de Seguridad Pública de Toluca, Amadeo Lara Terrón, llegó a declarar que la violencia en la entidad es el resultado de que el gobierno federal de Felipe Calderón rompió “pactos entre anteriores autoridades y cárteles”.

El consumo de distintos tipos de droga se ha elevado 20% durante los últimos tres años entre la población mexiquense, y los delitos vinculados con el crimen organizado también se han disparado: en los últimos nueve meses de 2008 se registraron 74 secuestros, 20 “levantones” y 150 ejecuciones.

Cuando el gobernador Peña Nieto se encontraba de paseo en los Estados Unidos en febrero de 2009, se registraron fuertes enfrentamientos entre los Zetas y los Pelones, que iniciaron en Argelia, Guerro y culminaron en el poblado de San Pedro Limon, en Tlataya, Estado de México. Las autoridades locales de la procuraduría estatal a carago de Alberto Bazbaz Sacal, y de la ASE ocultaron las pesquisas, pero la policía de Guerrero revelo los hechos.

Lo más inquietante en la lucha del crimen organizado en el Edomex es que lo ha hecho sentir su capacidad para llegar hasta los más altos mandatarios políticos en la ciudad, si quieren pueden atentar en contra del gobernador. El 12 de mayo de 2007, en Veracruz, los escoltas de los hijos de Enrique Peña Nieto, fueron ejecutados, hasta ahora se desconoce la muerte de los escoltas Guillermo Ortega, Roberto Delgado, y Fermín Esquivel. En Junio de 2007, fue asesinado Braulio Hernández, escolta e Cuitláhuac Ortiz, director operativo de la policía ministerial y primo político de Peña Nieto, junto a su cuerpo dejaron el siguiente mensaje “ Con la Familia no se juega , vayan preparando el traje con el que se va a morir.”

El 20 de abril de 2009 fue ejecutado en Coacalco, el comandante de la policía municipal de Ecatepec, Roberto Martínez, quien estuvo asignado a la custodia del obispo Onésimo Cepeda. El propio ministro reconoció que ya había sido amenazado de muerte, por lo que pidió una escolta especial. Esta serie de ejecuciones provoco el incremento en la guardia hacia Peña Nieto.

La sombra del narcotráfico ha perseguido a los dos últimos gobiernos priíristas en el Estado de México. Los rumores sobre la vinculación de Arturo Montiel y los cárteles de la droga son insistentes en la entidad.

En los últimos actos públicos que ha encabezado el gobernador mexiquense se observan francotiradores apostados desde los edificios y los guardaespaldas del goldenboy incrementaron y este ha limitado sus acercamientos con la población.

Fuente: Jenaro Villamil, de su libro “Si yo fueran Presidente, el Reallity Show de Enrique Peña Nieto”. 2009

Fotografia: Oscar Muñoz Tinoco

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